Durante el período fijo, es necesario elevar la extremidad afectada para reducir la hinchazón, observar el flujo sanguíneo, la sensación y la movilidad al final y estar alerta ante el riesgo de compresión. Generalmente, dura de 4 a 8 semanas o incluso más, dependiendo del estado de curación de la fractura. Antes del desmontaje, es necesario confirmar la formación de callos mediante imágenes para evitar el soporte de peso y el desplazamiento prematuros. Sus ventajas son el bajo costo y la fijación confiable, pero existen limitaciones como una mala transpirabilidad y un cuidado inconveniente, que requieren un estricto cumplimiento de los consejos médicos para el mantenimiento.
